La entrada de hoy resume un artículo de Masatoshi Nakayama del número 46 de la revista Fightin Arts International. En él, Nakayama describe los orígenes del Karate de competición y cómo fue concebido por sus creadores como una forma de desahogo y diversión entre los estudiantes más jóvenes en lugar de una parte importante del entrenamiento de Karate.
Los primeros días del Karate-Do, años después de 1935, varias escuelas de karate organizaron los llamados “Kokangeiko” (intercambio de la práctica de cortesías) con el fin de crear amistades entre estudiantes de diferentes escuelas. En ellos, los participantes se atacaban con todas las técnicas a su alcance. Consistía en la ejecución de kata (secuencias de técnicas de ataque y defensa frente a oponentes imaginarios) y ataque y contra-ataque, en el cuál un alumno tenía una única oportunidad de atacar, y su oponente de la misma manera tenía sólo una oportunidad para el contra-ataque. El problema era que los jóvenes eran de sangre caliente, y poco a poco estos encuentros dejaron de saciar sus ganas de probarse a sí mismos.
Maestro Masatoshi Nakayama
No podían resistir las ganas de probar las técnicas con la potencia que adquirían en los entrenamientos, y frecuentemente se causaban revueltas reales que tenían que ser detenidas por parte de los jueces. En teoría los encuentros eran libres y participaban 5 o 6 estudiantes de cada universidad.
Pero la realidad era bien distinta. Los jueces rara vez tenían tiempo de parar las revueltas, que solían durar unos 30 segundos. Cuando terminaban, muchos estudiantes tenían los dientes rotos o la nariz torcida, cejas partidas, orejas rojas o simplemente quedaban paralizados por recibir una patada en el abdomen. Se trataba de verdaderas escenas sangrientas dentro de un Dojo. Todo debido a que en sus inicios, el karate carecía de reglas para el combate, pues nunca fue diseñado para este fin, sino para la propia defensa, y enfocado a la ejecución de una única técnica definitiva. En esa época, Nakayama era estudiante de uno de esos clubes. En el artículo dice que llegó a temer que el karate se convirtiera y acabara degenerando en una técnica bárbara y peligrosa. Dice que defenderse de un oponente debe ser el objetivo de un Arte Marcial, que una persona debe luchar libremente utilizando todo su potencial si quiere mantener sus habilidades, de modo que Nakayama llegó a pensar que el karate era demasiado potente y peligroso para encuentros de competición.
Continúa diciendo que el karate surgió en Okinawa, lugar donde la gente tenía prohibido el uso de armas. Se practicaba sólo kata (secuencias de técnicas de ataque y defensa frente a oponentes imaginarios) y así podían mantener su técnica, pero no podían mejorar su condición mental y física en una pelea real.
Y esto era un tema clave. Era necesario aprender a manejar la ansiedad y las emociones en situaciones límite frente a oponentes reales. Sólo así estarás preparado de verdad en caso de necesitar defenderte en la vida real. Pelear es peligroso, pero indispensable, decía Nakayama. Durante la II Guerra Mundial, Nakayama, en su búsqueda de una forma para que los estudiantes pudieran entrenar la parte del combate, ideo unos enfrentamientos con protectores, pero éstos causaban molestias y fueron culpables de numerosas lesiones, por lo que debía seguir buscando.
Enfrentamiento de kumite (Combate)
Al finalizar la guerra, Japón abandona el militarismo y comienza una época de paz. Pero los clubes seguían compitiendo, y los estudiantes seguían lesionándose. Durante esa época afirma Nakayama que cualquier forma de violencia era repudiada, y pensó que o cambiaba el karate, o éste sería visto como la personificación de la violencia, con la consiguiente desaparición.
Nakayama llegó a la conclusión de que podía convertir el karate, en cierta medida, en un deporte, y se puso a estudiar las reglas de muchos deportes, observando sus enfrentamientos. Finalmente, desarrolló reglas y estilos de pelea que permitían utilizar todas las técnicas al máximo nivel minimizando en gran parte las lesiones de los estudiantes. Pero también tenía claro que si ponía demasiado énfasis en la pelea, se perdería la técnica, y por ello incluyó el kata en los enfrentamientos. En Octubre de 1957, en el “Gran Torneo de todo Japón”, organizado por la JKA (Japan Karate Association), de la cual Nakayama es el fundador, se incluyeron estos enfrentamientos, junto a los de kumite (combates). Ningún estudiante fue lesionado de gravedad e impresionó de toda la audiencia. Este modelo de competición pronto se desarrolló por todo el mundo.
Final Kata Mundial 2012: Japón vs Italia
Pero Nakayama tenía miedo de que estos enfrentamientos fueran en contra de los principios del Karate-Do que defendía el Maestro Gichin Funakoshi, que siempre decía que “el Karate es el arte del hombre virtuoso”. El significado del Karate-Do va más allá de la victoria en un torneo. A diferencia de otros deportes, el Karate posee alma propia, y para ser un verdadero maestro de karate hay que conocer su esencia.
La esencia del karate va ligada a la idea de que en karate no existe movimiento inicial (Karate ni sente nashi). Se trata de un consejo para los estudiantes de no iniciar el ataque de manera descuidada. Es una prohibición. Funakoshi lo repetía a sus alumnos una y otra vez. En karate, la potencia se concentra en un único punto, ya sea el pie o la mano, y su fuerza destructiva se pierde en un instante. Por ello había una advertencia que se utilizaba mucho: se decía a los estudiantes que consideraran sus puños y pies como espadas. En combates de práctica, los puños o pies se dejaban a un centímetro del oponente para no lastimarle, pues las técnicas se ejecutaban con la máxima potencia.
El karate se practica de dos formas, kata (forma) y kumite (pelea). Ambos tienen un modelo de defensa y ataque, y tienen en cuenta de cuatro a ocho enemigos ya sea delante, detrás o a los costados. Si pensamos en la potencia de las técnicas, comprenderemos la frase de que no hay movimiento inicial en karate. Y es probablemente debido a que el karate nació como defensa personal. Sin necesidad de iniciar el movimiento, pues una pelea jamás la iniciará un karateca. Un practicante de karate debe cultivar una actitud noble, ser amable, evitar conflictos y lugares problemáticos. Debe ser honesto y tener gran corazón. El fondo del karate es la armonía, contigo mismo y con la gente. Por eso siempre se dice que el karate comienza y acaba con la cortesía.
Y esto traducido a la postura significa que al no haber primer ataque en karate, uno no debe endurecer su cuerpo, debe relajarse y estar listo para cualquier ataque en cualquier dirección. No existe postura física, pero sí mental, y debes estar preparado en todo momento.
“Si centras tu mente en los movimientos del oponente, tu mente será absorbida por estos movimientos; Si tu mente se centra en la espada del oponente, será absorbida por la espada; si tu mente se centra en cortar al oponente, será absorbida por cortar al oponente; si está en tu espada, será absorbida por tu espada; y si está en no ser cortado, será absorbida en no ser cortado”. Esto defendía Nakayama. Y por ello defendía que “debes poner la mente en ningún lugar”. Sólo así tu mente logrará expandirse por todo tu cuerpo con total libertad, siendo capaz de dominar tus brazos, piernas y tus ojos. Si centras la mente en un único punto, ésta es absorbida por ese punto. Si la centras en una preocupación, la preocupación la absorberá. Sólo una mente vacía será libre de responder con precisión en cualquier situación.
Dice Nakayama en el artículo que este pensamiento proviene del budismo. Los monjes Zen defendían que una mente que no se sitúa en ningún lugar, estará en todos lados. Se trata del estado de vacuidad (vacío) que tanto defienden. Y añade un ejemplo Nakayama, comparando la primera vez que aprendemos a conducir un coche. No es muy difícil, pero tomamos todas las precauciones posibles. Pero con el tiempo, una vez hemos automatizado los movimientos, nos despreocupamos. No somos conscientes de nuestra técnica.
Y esa precisamente es la etapa más alta en una pelea dentro del Karate-Do. No tenemos postura de mente. En las artes marciales, cuando se alcanza la etapa más alta, luego de muchos años de duro y constante entrenamiento, volvemos de nuevo a la primera etapa. Aquella en la que no conocemos ninguna técnica ni ninguna postura. Dejamos de centrar nuestra mente en ningún lugar. Cuando se produce un ataque, simplemente respondemos de manera automática, inconsciente, sin estrategia alguna, debido al alto grado de interiorización del karate dentro de la persona. Has realizado las técnicas tantos miles de veces que ya forman parte de ti. Sale como el respirar, de manera inconsciente, pero totalmente eficaz.
Se trata del nivel más alto en el Karate-Do. Del verdadero significado de “No hay postura de mente”, y de que “No existe postura inicial en karate”. Esta etapa sólo puede ser alcanzada después de dolorosos entrenamientos, pero no por ello está relacionado con la fortaleza física. En occidente, la fortaleza física es clave dentro de las artes marciales. Los hombres de avanzada edad deben retirarse. Pero en oriente, en Karate-DO, se hace mucho énfasis en la técnica basada en la práctica de kata. Uno puede practicar este Arte Marcial toda su vida, sin importar la condición física. A mayor práctica, mayor soltura, y más cerca estaremos de alcanzar la mayor etapa, en la que no existe postura ni en la mente ni en el cuerpo.

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