jueves, 7 de noviembre de 2013

Potencia en el karate

Hoy vamos a hablar de la potencia en el karate. El karate es un arte marcial que precisa de mucha potencia, y por ello a la vez de mucho control. En la potencia influye mucho la elasticidad de los músculos, para conseguir movimientos suaves, y la habilidad de cada uno de transformar esos movimientos suaves en movimientos fuertes en el menor tiempo posible (contacto). Ello requiere una gran coordinación de todos los músculos y articulaciones para dirigir toda tu energía siguiendo un correcto orden y timing. Controlar el timing en la contracción-expansión muscular (relajación) es vital a la hora de ejecutar una técnica correctamente.


Mae Gary (Patada frontal)


Existe una frase en karate que dice así “Karate ni sente nashi” que significa “En karate no existe el primer ataque”. Este precepto lo situó el Maestro Funakoshi como el segundo más importante, únicamente por detrás de “El karate comienza y termina con la cortesía”. Bien, pues esta frase va muy ligada a la idea de que en karate sólo existe una única oportunidad para ganar o perder, y es por ello que cada técnica debe ser entendida y ejecutada como la técnica definitiva. Y ello sólo es posible si comprendemos y realizamos nuestros entrenamientos buscando conectar toda nuestra energía en la potencia de la técnica. Cuerpo y mente conectados en el espacio de tiempo más corto posible en la realización de la técnica, durante la cual ninguna energía debe perderse por el camino. Para ello es fundamental la concentración. Es imposible sacar todo nuestro potencial si no estamos 100% pendientes de nuestro entrenamiento. Una vez entras en el Dojo, toda preocupación debe quedarse fuera.

El “kime” es muy importante en karate. Significa la unión entre cuerpo y mente. La clave para sacar toda la potencia en cada ejecución es estar lo más relajado posible (aquí hay que puntualizar, no debemos estar relajados como si estuviéramos durmiendo, sino que debemos estar relajados pensando en el ejercicio y preparados para llevarlo a cabo, eso sí, evitando estar tenso. Cuanto más relajados estemos, mayor será la potencia con la que ejecutemos la técnica.

Es preciso intentar conectar la vista y la respiración. La vista estará pendiente del objetivo y de su alrededor (nunca debemos obviar nuestro entorno). La respiración sigue la imagen de lo que vemos con los ojos, y el cuerpo sigue a la respiración, consiguiendo un estado de conexión física y mental total.

Por otro lado, es imposible hablar de suavidad, relajación, etc., si no estamos bien asentados. El Karate Shotokan se caracteriza por sus posiciones grandes y fuertes. Debemos utilizar la energía del suelo. Esto es muy simple, sólo hemos de recordar la Tercera Ley de Newton (Acción-Reacción). Cuanto mayor fuerza utilicemos contra el suelo, mayor energía obtendremos, y si estamos bien conectados, esta energía pasara de nuestras piernas (posición) a nuestro tronco y brazos para la ejecución de una técnica definitiva. La energía en karate comienza desde los pies a través de las piernas hasta la técnica en si misma (ya sea con el brazo o con la pierna). Recordemos que nuestras extremidades no son más que herramientas a través de las cuales canalizamos la energía de todo el cuerpo en forma de técnicas.

Si existe descoordinación entre la parte inferior y superior del cuerpo, la técnica será débil, y además es muy posible que acabemos sufriendo algún problema de espalda o cadera. Los pies son como las raíces de los árboles, dirigen la técnica superior, pero si no los usamos correctamente, el árbol puede llegar a torcerse. También son los responsables del equilibrio. Una técnica ejecutada sin conexión arriba/abajo del cuerpo, probablemente acabará en un técnica débil y provocará falta de equilibrio al sujeto que la realiza.


Golpeando el Makiwara

Vuelvo a recordar que es muy importante la relajación. Músculos en tensión, pero relajados. No rígidos, no agarrotados. Articulaciones relajadas que permiten libertad de movimiento, y por tanto, mayor fluidez de la energía. Una posición recta, que respete la línea entre la columna vertebral el cuello y la cabeza será la clave para que la respiración sea natural.

En resumen, la ejecución de una técnica de karate es como un todo. Mente y cuerpo unidos, coordinados. Empieza con la obtención de energía del suelo, energía que fluye por el cuerpo gracias a la conexión entre la parte de abajo y de arriba del cuerpo, la respiración, los músculos relajados, y finalmente, la técnica. Un proceso unidireccional que no sólo es exclusivo del karate. Se trata de un ejercicio aeróbico realizado correctamente y aplicado con movimientos y técnicas de karate para conseguir potencia, control y que la técnica sea definitiva. Recordemos, “Karate ni sente nashi”.

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